miércoles 1 de julio de 2009

PEDRO MARTÍNEZ CORADA UN AMIGO DE ALMIAR




La soledad de la gata *
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Pedro M. Martínez Corada

AURA ESTHELA NACIÓ EN ECUADOR la misma noche que murió la gata Flora. Fue en el plenilunio, cuando los dioses de la tierra y del cielo se reúnen para celebrar la armonía de las esferas del universo. El padre de Aura decidió poner este nombre a la bebita de pelo negro cuando vio la luna pálida, envuelta por un círculo de luz lechosa. Después bebió un trago de cerveza y le dijo a su compadre Franklin:
—Lo de la gata es buen presagio, créemelo. La niña llegará muy lejos…

Cuando tuvo veinticinco años Aura se marchó a España, días antes del Carnaval de la Mama Negra. Le debe todavía mil dólares a un señor de Saquisilí, que acaba de reclamar a su padre el pago de una cuota atrasada del empréstito. Hoy, sin falta, tiene que conseguir la plata para mandarla.
Son las seis de la mañana y Aura pulsa el botón del número cuatro en el panel del ascensor. Mientras sube recuerda cuando de niña iba al Caño Gordo a por agua y soñaba con trenes plateados que la llevaban a la ciudad. Es el primer apartamento que va a limpiar en el día. Podría haberlo hecho por la tarde, el dueño se ha ido de viaje, pero hoy tiene que aprovechar el tiempo. Aprieta el bolso contra el costado y siente como cruje el resguardo blanco que le dieron ayer en el banco, el justificante del último pago a la policía. Si todo va bien, en diez días tendrá tarjeta de residencia, un salvoconducto de plástico para entrar en el futuro.
Abre la puerta del piso, su apartamento preferido. Hay periódicos tirados en el suelo y vasos pringosos sobre la mesa de cristal del living, mas no le importa. Busca con la vista a la gata grisácea, panzuda como un oso de peluche y grandes ojos azules, pero no la encuentra. Tira el bolso sobre el escueto sofá, apaga el descuidado televisor, y se agacha un poco:
—Misi, misi, misi...
La gata, redonda como un melocotón, está debajo de la única cama del apartamento, observando fijamente a una cucaracha negra que acaba de caer desde el somier. Los ojos azules se le contraen hasta que casi forman una fina línea recta. El bicho está panza arriba y mueve con desesperación las patas y las antenas, intentando girarse. La gata no le quita ojo, alguien diría que con aire divertido, y eriza la cola aterciopelada. Espera. Al fin, el insecto consigue dar la vuelta y corre hacia el rodapié en busca de la guarida. La gata se lo traga de un bocado.
—Misi. Misi, misi... —Aura está en el pequeño cuarto de baño, regado con toallas en la bañera y el suelo.
Debajo de la cama, la minina cierra los ojos, se relame y con una de las patas delanteras se frota el hocico. El tránsito del cuerpo ovalado hacia el estómago termina y asoma la faz entre los faldones del edredón nórdico. Aura, que sale del baño, la ve:
—Cariño, ¿dónde estabas? Ya sé, quieres jugar... Ven. Ven aquí...
A Aura le gusta la gata. La quiere como si fuera propia. Cuando la ve firma un armisticio con el mundo. La gata ronronea y se frota contra las piernas de la mujer que siente el pelo suave del animal. Aura se deja caer en el sofá, la gata le salta encima del regazo y le lame las manos. Es una lengua caliente, húmeda, áspera. Aura se olvida del cuarto de baño, de la pileta del fregadero llena de platos manchados de grasa y acaricia las orejas de la gorda, erizadas como si fuera a haber tormenta. Los ojos azules del félido la miran, magnéticos como una constelación equinoccial, brillantes como los fuegos artificiales del Carnaval.
Durante unos minutos acaricia las patas y la tripa del animal, que ofrece la panza y las tetillas gustosa. Minutos que, sin embargo, son horas de vida recordada. Los padres, los hermanos, tan lejanos; la roja línea del horizonte en las tardes en que comían queso de hoja y ayuyas y el Curiquingue, el Capariche y el Caporal recorrían con sus disfraces las calles carnavaleras.
Es un momento que se concede Aura, todos los jueves, en el minúsculo apartamento, donde a veces llora un poco. Ella querría ser enfermera. O mejor doctora, en un gran hospital como los que salen en televisión, para ayudar a la gente, casarse y vivir en una casa con jardín y hacer cuy asado a sus padres. Pero se tuvo que ir sola a España, tras pedir un préstamo al señor de Saquisilí, después de darse cuenta de que nada había por hacer en el pueblo, que tenía que buscar otra vida.
Aura pone en el cedé un disco de Maná, mientras comienza a fregar los platos. Hace dos meses que no ve al dueño del apartamento, sólo alguna nota en la puerta, de cuando en cuando, da razón de que él existe.
Casi está terminando la canción Hechicera, cuando suena el teléfono. Aura se sobresalta un poco, pero menos mal que no se le cae la ensaladera que está enjuagando. Salta el clic del contestador y oye una voz de mujer que grita entre ruidos de coches:
—Javier, es el tercer recado que te dejo. Hoy es once de marzo y todavía no me has ingresado el dinero de Marta. Sabes que lo necesito... Como sigas haciendo el cabrón se lo digo al juez —Marta debe ser la niña rubita de una de las fotos que hay sobre la repisa de la mesa plegable, piensa Aura.

—Misi... Misi...
La gata no sale a despedirle cuando se va. Ya le dio su ración de cariño hace un rato. Otra vez está debajo de la cama, vigilando el rodapié con sus ojos azules como el cielo de verano sobre el Cotopaxi. Aura cierra con cuidado la puerta del apartamento y acaricia de nuevo el bolso. Tiene que darse prisa o perderá el tren para la estación de Atocha. Sonríe en el ascensor pensando que dentro de poco quizá pueda traer a sus padres: cada vez hay más apartamentos que limpiar.
La gata cierra los ojos y dormita. Hace ya mucho tiempo que se acostumbró a la soledad.

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(Relato perteneciente al libro Nunca llueve sobre el Sáhara (Ed. Mandala & LápizCero – Madrid 2008) ISBN 978-84-935712-8-3
Página web del autor: www.martinezcorada.es)

PEDRO MARTÍNEZ CORADA



CURRÍCULO

Pedro M. Martínez Corada (Madrid, España; 1951) es narrador y fotógrafo. Llegó a la escritura de la mano del Taller Literario de El Comercial, del que es uno de sus miembros fundadores, en cuyo trabajo participa desde el año 2000. Varios de sus relatos se encuentran publicados en los libros Los cuentos de El Comercial (Taller de El Comercial, Madrid-2002) y Vampiros, ángeles, viajeros y suicidas (Kokoro Libros, Madrid-2005). En 2008 publicó Nunca llueve sobre el Sáhara, su primer libro de relatos en solitario. Es cofundador del colectivo de cultura Margen Cero y director de la Revista Digital de Arte y Cultura Almiar (http://www.margencero.com), socio fundador de la Asociación de Revistas Digitales de España (A.R.D.E.).

Varios de sus relatos han sido publicados en revistas digitales de distintos países: Heterogénesis (Suecia); Proyecto Patrimonio (Chile); El Escribidor (España); Revista El Interpretador (Argentina); Narrativas (España); Calidoscopio (España) y en la hostería literaria del escritor Norberto Luis Romero.

En el año 2005 fue elegido finalista en los Certámenes Literarios de la Universidad Popular de Alcorcón (Madrid). En 2006, resultó finalista, asimismo, en el II Concurso de Relatos «Inmigración, emigración e interculturalidad», convocado por la Unión General de Trabajadores y el Ayuntamiento de Alcobendas y en ese mismo año recibió el Primer Premio del I Certamen de Relato de la Asociación de Amigos del Foro Cultural de Madrid.

sábado 27 de junio de 2009

TARDE DE POESÍA Y BELLA LOCURA EN RANELAGH

GABRIELA BRUCH



En en una tarde de sábado invernal,luego de viajar por las Tierras del Sur, Gabriela Bruch, directora de la prestigiosa revista "LA IGUANA", llegó a mi casa para alcanzarme su poesía gestada desde los ancestros; manifestada en dos bellos libros titulados "NATURALEZA DE LO OSCURO" y OPEN DOOR (los poemas del hospicio).

Juan Pomponio

Foto tomada y publicada a pedido de Gabriela Bruch.

ANILLO DE COCO TALLADO CON HUMO DE MONTE



APENAS UN TOQUE DE LA POESÍA DE GABRIELA. Poemas que pertenecen al primer libro titulado "NATURALEZA DE LO OSCURO"

Ya no será.
Me voy, dejándote.
Las ganas, el ondular
de la marea
que no volverá a juntarnos.
Náufragos.
Me voy, sin negar
que me llevo
un gusto a uva dulce
en los labios.

IN VACUO

Como una espuma blanca,
tesoro lunar,
se desliza tu mirada
por mis entrañas,
laberintos del destino.
Cómo gritar, cómo sentir
este deseo agonizante.
Veo unos ojos en medio
del bosque,
manto crepuscular que
fosiliza este momento.
Tu mano caprichosa
no llega a destino.
Quiero que termine de una vez.

LA IGUANA - Revista literaria.

jueves 25 de junio de 2009

EL PODER INTERIOR DE VÍCTOR GAJARDO



VÍCTOR HUGO GAJARDO OLIVARES,

Nació el 3 de Junio de 1965 en Playa Ancha Valparaíso. Padece Parálisis Cerebral, tiene enseñanza media completa. Ha realizado diversos talleres de computación y participa del Valparaíso cultural.

PUBLICACIONES

1997 Un Grito Desde Los Cerros, Editorial Andrés Bello

2000 Con Las Ventanas Abiertas, Autopublicación

2007 Caliope, La Musa de la Poesía Épica, Autopublicación

http://www.victorhugogajardo.blogspot.com/
www.myspace.com/victorgajardo
Unete mediante facebook a Victor Hugo Gajardo

CALIOPE, LA MUSA DE LA POESÍA ÉPICA

Zeus rebanó los templos
constelados de miles estrellas fugases.
La más alta de los vestidores
el acontecer de los mares tormentosos.
Allá
donde el fuego jugó con el sudor
despertando la pasión de los fulgores
se disiparon los ríos y los manantiales.
Ese ritmo que besó la luz del arrebato
ese mismo lucero acogió la verdad de los vientos
aquella frescura innata de los secretos imperecederos.
Pues, ahí
donde el sol se levantó
floreció el amor.
Un amor desconocido
un amor años luz que demolió frecuencias
y lúcidos celestiales.
Mnemosine, vientre y eterno pecho
engendró las nueve musas.
Un estupor de truenos
que acunó en las almas de los poetas:
Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Urania y Caliope.
Cada una diosa
diosa de los diversos géneros artísticos.
Diosa inmensa de los lechos universales
diosa épica en la poesía.
Mar que cultiva la luz de los inmortales
para luego lavarlas en los manantiales resucitados
la refinada delicadeza que pronuncia.
El eco del cosmos
abismos insostenidos,
declara el despecho de los monumentos desquiciados
bajo el llano equilibrio que se precipita.
Ese sueño perdido
esa inconstancia que despega.
La estrella que tuerce una luna
en fin se acaban los silbidos del infinito
que contienen los míseros pedazos de colina.
La inconstancia resuelve su ausencia
y detiene su música de liras.
La perfecta ceremonia de los firmamentos
nunca culminó la petición de las ecuaciones.
La más estrecha vereda que mira de reojo
y crece en el reflejo de los jardines inconclusos.
mientras pasa la escasez del literato.
Allá lejos han quedado los simposios del silencio
allá lejos ha quedado la grandeza de su significado
allá lejos ha sellado la banda de los ejercicios celestiales
donde el viento busca su mejor voluntad
y suelta el otro episodio mañanero.
La senda del olvido
crece mientras se acuesta el pasado
en los libros del horizonte.
Los relojes avanzan sin cesar sin detenerse,
los hombres ya no se desdoblan tan fácilmente
y el tiempo escasea.
Ya amanece
otro día comienza.
Atrás han quedado los encuentros mitológicos
que al fin
desnudaron mi libertad.

MAR DE TIEMPOS MODERNOS

Los mensajes nacen con agonía,
un coma industrial recicla los sentimientos
y un artefacto resucita miserablemente.
El universo,
todos manoseados desde un circuito.
La computadora vibra entre vaginas inertes
el color de la oscuridad
el sonido del silencio.
La palabra del eco marchitado que revienta cercano
como el E-mail rebotando en la esquina.
Recién sorprendí desde el Chat
el primer día moribundo.
Un día que arremete suicida de un futuro invertebrado
y metálico.
Ayer derribaron las Torres Gemelas con un bisturí
y celebraban la muerte del Papa masturbando títeres.
Pasa el tiempo alicaído;
veloz el suspenso cruza en Fibra Óptica.
La Web narra el quehacer humano,
un sabor amargo deja la humanidad.
Ya no hay a quien seguir
en quien creer.
Una incógnita que asume su ridiculez habita solitaria,
todo corre a Banda Ancha,
a tiempo satelital.
El verbo divino del cosmos cae en la cuna apocalíptica
y desnuda al hombre en mil preguntas.

lunes 22 de junio de 2009

TARDE DE CAUCHOS OTOÑALES



Fotos Tomadas por Juan Pomponio en el Parque Peryra Iraola.

Originalmente perteneció a la familia Pereyra Iraola, a la cual fue expropiado para convertirlo en Parque Provincial.La estancia Pereyra Iraola, estaba emplazada en una extensa superficie arbolada con una gran cantidad y variedad de especies. Así, se la convirtió en un lugar de libre ingreso. El aspecto del parque, al que no tenía acceso el público, era imponente por los óptimos cuidados que había recibido durante años. Fue abierto al público con el nombre de ''Parque de los Derechos de la Ancianidad'', el 24 de febrero de 1950. Se calculó que concurrieron 20.000 personas a la inauguración. Este parque de 10.246 hectáreas se encuentra ubicado entre los partidos de La Plata, Ensenada y Berazategui.

El Parque Pereyra Iraola, en cifras aproximadas, se divide en tres partes: la ex Estancia San Juan, de 2000. hectáreas; la ex Estancia Santa Rosa, de 2200 hectáreas y los bañados que suman unas 5900 hectáreas. El sector Santa Rosa fue declarado reserva forestal por Ley 7273/67 en virtud de contar con una amplia variedad de especies arbóreas como araucarias, pinos, cipreses, robles, acacias, cedros, etc. Los eucaliptos que pueden encontrarse en el parque, constituyen los primeros cuyas semillas fueron traídas desde Australia por intermedio de Domingo F. Sarmiento.

Sobre Camino Centenario a 25 kilómetros de La Plata está ubicada la Estación de Cría de Animales Salvajes (ECAS), dependiente del Ministerio de la Producción bonaerense. Esta fue creada en 1971 con el fin de exhibir animales autóctonos y exóticos en ambientes naturales, además de perpetuar algunas especies en vías de extinción. ECAS cuenta con un predio de 80 hectáreas donde pueden apreciarse ciervos, monos, bisontes, corzuelas, cebras, ñandúes, búfalos y patos de distintas variedades, entre otras especies en total libertad. El recorrido se realiza en automóvil, lo que implica hacerlo sin riesgo alguno. Cuenta además con un sistema de visitas guiadas para escuelas y otros grupos, talleres de perfeccionamiento docente, actividades educativas e informativas para el publico, campamentos. (Cno. Centenario, KM 16, 200. Tel. 487-0920).

INFORMACIÓN EXTRAÍDA DE: www.infociudad.com

jueves 18 de junio de 2009

EL CUENTO DE NUESTRO AMIGO HUGO BARBERO



JUAN: PROFESION CARTONERO

Tiritando de harapos, Juan, despierta, se incorporó, sintió los lamidos de su perro,
Mirando con gris melancolía el fuego de los rincones. Sueño gris, bosteza la puerta.
Paisaje de cartones de zinc. Sus ojos clavados en el piso de tierra, siente vergüenza de la encarnecida condición humana, se va tragando sus ojos con lágrimas. Pone la pava en el brasero a calentar, como huyendo de la realidad del triste pensamiento.
Se sentó, su lento desconsuelo recorrió con su mirada toda la humilde pieza, pegó
Un manotón a la telaraña que enredó su mirada, con ojeras del desamparo, el silencio lo cubrió, dos lágrimas por su rostro, clavó su vista donde su compañera piel y huesos, con sus pechos consumidos que amantando otro hambriento recién parido, sigue con la vista se detuvo en el catre donde tres hijos duermen, pajaritos desnutridos, canillas flacas.
Después de unos amargos, observa el día que con su pena gris, se negó a despertar la aurora y se puso a llorar.
Pero a pesar de todo se puso un naylon en las espalda y salió con su carrito, en busca del pan nuestro de cada día. Nada de versos, ni de pájaros, hay una puteada de dientes apretados.
La libertad y el trabajo que tantos han traicionado que tanto han pisoteado, que tanto han olvidado.
Casi descalzo, zapatillas rotas, hambreado, es la violencia y debe hablar de Paz.
Con su andar desparejo, cruza la esquina, esquivando yuyos traviesos con pinta de flor.
Arrocinado en el desamparo, se puso en fila de los carritos en la silente caravana en busca de latas y cartones en el gran basural.
Dura la calle sabia como la verdad, va gambeteando el dolor, suspira para revivir.
Perdido entre la gente va Juan sin rumbo, caminando como un demente, extrañado en el mundo.
Con sus pasos lentos entrecortados, va el hombre de jornal de manos callosas y que a golpes de hijos forja el pan cotidiano. Silbando su gloria y su amor, aunque esta muerto por dentro, se viste de color y le da vida para que no muera la flor.

Premiado por Editorial Zona Lanùs Provincia de Buenos Aires

BIOGRAFÍA

Autor, Director teatral. Narrador, escritor nacido en San José de la Esquina radicado en Firmat Provincia de Santa Fe. Integra más de 40 antologías nacionales e internacionales
Libros: “Un loco en Bicicleta” auspiciado por la Cámara de Diputado de Santa Fe. “Letras sin tiempos”. “Donde esta el Amor” y “Colonia Hansen: un pueblo que no pudo ser”. Primer premio en el certamen Homenaje al Quijote IV Centenario. Invitado al encuentro internacional de San Juan. Encuentro de Misioletras en Posadas Misiones. Encuentro en Tulancingo México, visitando 10 universidades de Cono Sur de Hidalgo. Encuentro en Tarija Bolivia. Como actor integro más de 40 obras teatrales, y es autor de 20. Ejerce la docencia como director teatral desde hace 20 años. Fueron sus profesores Teatrales José Salerno discípulo de Blanca Podestá y Eugenio Fidipelli Director Teatral de Alfredo Alcòn. Dicto curso Teatrales octubre 2007 en México en 10 Universidades, setiembre 2008 en San Juan Argentina y en Noviembre 2008 en Tarija Bolivia. Abril 2009 participo en el 19 encuentro de escritores americanos en Santa Maria de Punilla Còrdoba. Mayo 2009 encuentro en el Sindicato de Mùsicos en Buenos Aires organizados por Grupo Pretextos.

martes 16 de junio de 2009

POESÍA Y PINTURA DE MARIA LASELETE



En tu mar de lava…mi mundo de placer.

Como te deseo detrás de esta puerta envidrada
Donde los sueños dan comienzo a un estremecer de piel
Bajo la luz tenue que nos envuelve y nos abraza
En ese aire impregnado de incienso de canela y coco, con velas abrasándose
Como una sutil brisa repleta de versos y gestos

Amo tu presencia inalterable, lícita y complaciente
en melodía de una música que nos hace bailar levemente
conduciéndome en tus deseos de un modo lujurioso
haciéndome sucumbir cualquier renitencia posible
entregándome en pleno en tus brazos
dejándome ser amante
y mujer que entrega el placer extremo
en los sueños de cualquier hombre

Te deseo desde que sentí tus labios en mi piel sorbiéndome por entero
Levitándome a las galaxias, tocando, haciéndome tocar o infinito
No consigo horas para iniciar nada a tu lado
Mas de lo que estar entre tus brazos
el tiempo no me importa
te deseo cuando el convite alargas para ser en ti una sola.

Estremecida caigo en tus brazos dejándome cubrir por ti, tomo tu cintura
El respirar se entrecorta, el alma se expande e desciendo lentamente tu cuerpo
En cuanto conviertes mis fuentes en manantiales
Mi cuerpo mar en que penetran tus manos
Tus dedos saciándose en la descubierta
De sentir el palpitar de mis entrañas

El tiempo ya no cuenta, solo este instante que se yergue envolviéndonos
El brillo de tu mirada convertidos en boca famélica que me muerde el deseo
Penetrándome las fibras de mí ser.
Ya el tiempo no es disculpa,
Ni la distancia fronteras que no traspasemos en este sentir,
Traspasar esa puerta envidrada e entregarnos sin mirar el tiempo,
Solo transformando las palabras en gestos.


Amor que no se olvida

Pasos que vuelvo huellas en el sendero de mis días
pretendiendo que el viento no los alce a los cielos
disipándolos cual gotas de lluvia en un torrente de barro.
Trato de dejar mis pasos anclados en el alma de quienes amo,
para ser siempre recordada como parte de sus mundos.
Talvez debería caminar sobre una playa, dejar mis huellas en la arena
para que sea el mar que las lleve al horizonte mismo
donde mis sueños se tornan realidad.
Siento elevarme en los cielos, cuando contemplo mi mundo
acaricio el viento en cada amanecer.
Al adentrarme en sus agua ciento las caricias de la olas
con la grandeza de lo mas sublime.
Pretendo recoger coralinas, donde solo existen estrellas de mar.
Buscar el Amor dónde no existe, será sueño o quimera…
Se que esta, en el rincón de mí alma,
tan sólo pretendo que el tuyo mire mis ojos
y veas las estrellas de Mar resplandecientes,
cargadas de la ilusión que devuelve el brillo a mis ojos en cada alba,
con el gracir de gaviotas.
No me robes los segundos del tiempo, pues no me importa esperar,
cual invierno albergo en lo más íntimo la esperanza;
no importa calor o frío, no importa la edad.
Amar será siempre la razón de existir por ti cada día, en cada despertar.
son los sueños de mujer que mira el silente paso
que creyó dejar en forma de huellas en tu caminar.

María Lasalete Marques
Venezuela


Bibliografía
María Lasalete Marques


Hija de emigrantes, portugueses, nací en Caracas, Venezuela el 25 de Diciembre de 1961. Bachiller en Ciencias, y Técnico Contador. Durante 3 años estuve al cargo de la Coordinación de la Banda Show Colegio María Inmaculada. Me apasiona el mundo de la poesía, así como la fotografía, He realizado material audiovisual con MediaShow. Madre de dos Hijos y una orgullosa abuela. Mi entorno siempre ha sido el que pudiera alguien desear, soñadora nata, y alguien que adora el gris, pues desde el centro puedo ver a mi lado el blanco y el gris de la vida pero delante de mis ojos puedo apreciar la intensidad de los colores que se abren cual Arco iris.
Creo que las cosas que nos limitan o los sueños y esperanzas frustrados por otros, tan sólo nos dejan la enseñanza de que nuestra felicidad tan sólo depende de nosotros mismos. Y que junto a nuestro lado sólo esta quien desea estar. Esta ha sido mi mayor lección de vida.

Pertenecientes al Grupo de Escritores del Mundo representando a Venezuela
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=2793
Perteneciente a la Red Mundial de escritores de habla española http://www.redescritoresespa.com/

sábado 13 de junio de 2009

POEMAS CONTRA LA VIOLENCIA




VI
Poesía
Dime si algo te recuerda el ayer. ¿Un río? ¿Una montaña detrás de una sombra? ¿Tal vez alguien que has amado en silencio? ¿Quién? ¿Acaso un desconocido que se perdió llorando por la esquina de una calle azul? ¡Dime si algo te recuerdan mis palabras del ayer, hoy siendo tiempo ya pasado! No importa la incipiente palabra cuando pases. ¡Sigue buscando entre la hierba el árbol prometido! Se sucederán las noches a los días, como a tus pasos sucederán otros aún desconocidos. Ahora no soy nadie en el vasto ruido que entretiene tu mirada, pero vivo en cada instante que pasa.

VII
Noche I
La palabra, no la guerra. La voz, no las armas. No más ruido, que me quiebra el alma. No más caminos por las montañas del odio y del dolor. Que no se ausente la nieve, que no rujan más los picos y las palas sobre la tierra, ni la tierra oculte más rostros inocentes. Cuánto silencio aún necesitamos después del ayer; cuánto grito, cuánta mirada perdida en el vacío de lo incierto. Hermano, que no suenen los párpados de un niño que se duerme. Que no suenen más los muros de las casas cuando me acerque. Ya cae el crepúsculo. Ya se acerca la noche presintiendo el alba. Ya no quiero seguir oyendo voces, ni palabras de odio y de dolor. Hermano, amigo, si me duermo, que no suenen más las sirenas de la guerra. ¡Dios mío, cuánta lágrima todavía nos falta derramar para seguir viviendo!

VIII
Noche II
Otra vez la noche se incendia de dolor. Las luces raudas se cruzan en el cielo. En el oscuro mar se engendran otros vientos. El humo polvoriento se levanta de la tierra como un castillo de seda victoriosa. Ese humo dibuja entre las nubes, otros holocaustos que amenazan. Delicadas las uñas del amante, destruyen los caminos, hieren la tierra, malogran la hierba que ansia florecer. Desdichados hacia tierras ignoradas, hombres y mujeres, ya viejos ya cansados han de caminar todavía, esperando el crepúsculo o el alba que los salve. Por el camino cavan la tierra, dejan una lágrima, y otra vez la noche se incendia de dolor.


IX
¡Oh Dios!, sírveme otras imágenes en mi tiempo. Que no vuelvan a sonar los tambores que anuncian la muerte, ni que los perros aúllen presintiendo el carro que se arrastra por las montañas, los campos, las ciudades, y los pueblos sembrando la muerte. Que no suene más, oh Dios, el estampido del fuego en la carne, ni el ruido de un hombre que se cae con el cuerpo perforado. Que las lágrimas no sean más el símbolo del dolor perfecto que vivo por el mundo. Siembra mejor, oh Dios, en los pobres corazones de cada hombre tu palabra. Que la lluvia aplaste una vez más, el funesto fuego que revienta la tierra.

del libro inédito: Aguas Prometidas.


Porfirio Mamani Macedo ha

Nacido en Arequipa (Perú) en 1963. Es doctor en Letras en la Universidad de la Sorbona. Se ha graduado también de abogado en la Universidad Católica de Santa María, y ha hecho estudios de Literatura en la Universidad de San Agustín (Arequipa). Ha publicado poemas y cuentos en varias revistas en Europa, Estados Unidos y Canada. Ha publicado entre otros libros: Ecos de la Memoria (poesía) Editions Haravi, Lima, Pérou, 1988. Les Vigies (cuentos) Editions L’Harmattan, Paris, 1997. Voz a orillas de un río/Voix sur les rives d'un fleuve (poesía) Editiones Editinter, 2002. Le jardin el l’oubli , (novela), Ediciones L’Harmattan, 2002. Más allá del día/Au-delà du jour (poemas en prosa), Editiones Editinter, 2000. Flora Tristan, La paria et la femme Etrangère dans son œuvre , L’Harmattan, 2003.(Ensayo). Voix au-delà de frontière , L’Harmattan, 2003. Un été à voix haute , Trident neuf, 2004. Poème à une étrangère, Editions Editinter, 2005. Avant de dormir, L’Harmattan, 2006. La sociedad peruana en la obra de José María Arguedas (El zorro de arriba y el zorro de abajo), Lima, Fondo Editorial de la Universidad Mayor de San Marcos, 2007. Représentation de la société péruvienne au XXème siécle dans l'œuvre de Julio Ramón Ribeyro. Paris, Editions L'Harmattan, 2007. Lluvia después de mi caída y un Requien para Darfur, Lima, Hipocampo Editores, 2008. Tres poética entre la guerra civil española y el exilio: Miguel Hernández, Rafael Alberti y Max Aub, Lima, Fondo Editorial de la Universidad Mayor de San Marcos, 2009. Ha enseñado en varias universidades francesas. Actualmente enseña en Sorbonne Nouvelle-Paris III, y en la Universidad de Picadie Jules Verne